sábado, 30 de abril de 2011

UNA LUZ, UNA ESPERANZA.

Un camino se está abriendo ante mí. Después del profundo desgarro experimentado durante semanas enteras en que me he sentido morir de pena, se reabre un nuevo capítulo en mi vida. Un capítulo que no es otro más, sino EL CAPÍTULO. Un comienzo nuevo, un renacer, un "volver a empezar" desde mi profunda desesperación, desde el conocimiento de la realidad de mi "destino". Desde ese renacer profundo en el que doy por concluido mi antiguo yo y da comienzo la expresión de otro yo diferente, más acorde con la profundidad de mis vivencias antiguas.

Salir del ataúd en el que estuve recluida tantos años no es tarea fácil pero, lejos de sentir miedo o desazón, lo que siento es un enorme deseo de inaugurar mi nueva libertad, de ejercerla, de liberarme de ataduras pasadas, de mirar de frente, de vivir nuevas sensaciones... La necesidad de respirar fuerte y libre es intensa. La necesidad de sentir la fuerza de la propia pasión y energía, de los propios deseos encapsulados por años y años de prisión es enorme.

Experimentar el propio yo como fuerte y capaz, a pesar de las pérdidas irreparables, es un alivio intensísimo. Es una luz dentro de la oscuridad que rodeó mi vida entera. Es como salir a la luz cegadora desde las tinieblas de una cueva. No es posible describir lo que  se siente.

Como siempre, desde el profundo dolor, desesperación y desgarro, aparece una nueva imagen, liberadora siempre, que te guía en el camino "correcto". Descarrilar en la vida es lo que hace falta para poder abrirse a una nueva realidad, más amplia, menos trillada...

Recordarme a mí misma que no todo el mundo tiene la oportunidad de abrirse a una nueva vida. Recordarme a mí misma que, los enredos lo son precisamente porque son difíciles de desentrañar, de desenmascarar… y que, no siempre se dan las condiciones idóneas ni se encuentra uno en la vida personas que te ayuden a desenredarlos. Si eso le ocurre a uno, está de suerte, es muy afortunado y eso, a pesar del dolor tan profundo que se experimenta. Pero sin dolor no hay cambio auténtico. Adormecernos con pastillas, alcohol, el juego, una persona u otra cosa, es el único recurso que le queda a alguien que no puede salir de su propio enredo. Mientras está entretenido no siente o siente menos… como vía de escape tiene sus lagunas pero es que, a veces, no hay nada que hacer sino dejar a cada cual con lo que le toca en la vida. Esto es algo que también quiero recordarme a mí misma para no tratar de cambiar aquello que no está en mis manos y poderme alejar tranquila y en paz aunque, probablemente, apenada.

martes, 19 de abril de 2011

EL DESTINO SÍ QUE EXISTE

Toda una vida creyendo que uno puede ser el constructor de su propio destino para acabar rindiéndome a la evidencia: que el destino sí que existe.

Algunas cosas sí que pueden cambiar pero es imposible desviarse completamente de rumbo. Lo puedo testificar con mi propia vida. Desde que puedo recordar siempre he cuidado de mi hermana mayor con ningún reconocimiento ni de ella ni de mi hermano mayor que eludió su responsabilidad. Yo no pude crear mi propia familia, ni ejercer mi carrera ni tampoco ascender en mi trabajo... y, hasta hace bien poco, ni siquiera sabía por qué. La razón estaba en que mi cabeza y mi corazón estaban ya ocupados con la labor que estaba realizando, que era ser la madre de mi hermana mayor. Y lo he sido en exclusiva sin compartir esa responsabilidad con nadie mientras yo trataba de hacer mi propia vida, que ha sido bien limitada.

He tenido que rendirme a la evidencia. El destino sí que existe y tenemos unos estrechos márgenes de libertad. De haberlo sabido antes, no habría puesto tanto empeño en hacer una carrera... puesto que fue un esfuerzo enorme hacerla trabajando y en la UNED pero lo hicé porque pensé que, en algún momento, ejercería. No ha sido así porque no he tenido energía ni para eso ni para muchas otras cosas. En fin, que a estas alturas de mi vida, tengo que reconocer que uno solo no puede hacerlo todo, que en muchas ocasiones, si se está en medio de un torrente de agua que cae con fuerza, lo único que se puede hacer es dejarse llevar en lugar de luchar denonadamente contra él...

Sí. La vida es dura, quizás no para todo el mundo. Para mí ha sido y es muy dura porque aceptar la propia impotencia e indefensión no es algo para lo que yo estaba muy preparada precisamente.

Mi destino ha sido y es difícil y he hecho lo que he podido. Me he equivocado en muchas cosas y espero poder hacerlo un poco mejor a partir de ahora.

Gracias a las Constelaciones Familiares que conocí no demasiado tiempo atrás me empecé a plantear ciertas cosas que, en principio me han desestabilizado y espero que, con tiempo, me llegue la paz.

lunes, 4 de abril de 2011

Pretendo convertir este blog en un lugar de encuentro y de comunicación entre personas que, por una u otra razón, han tenido que vérselas con destinos duros de sobrellevar y, especialmente, a aquellos que desde la lucha han intentado con éxitos irregulares alterar ese destino.

Pretendo convertir este blog en un foro de experiencias, no de lamentos. Quiero que sea un lugar para la reflexión desde la serenidad, en la medida de lo posible.

Gracias a todos.

Iré publicando mis propias reflexiones al respecto.