Un camino se está abriendo ante mí. Después del profundo desgarro experimentado durante semanas enteras en que me he sentido morir de pena, se reabre un nuevo capítulo en mi vida. Un capítulo que no es otro más, sino EL CAPÍTULO. Un comienzo nuevo, un renacer, un "volver a empezar" desde mi profunda desesperación, desde el conocimiento de la realidad de mi "destino". Desde ese renacer profundo en el que doy por concluido mi antiguo yo y da comienzo la expresión de otro yo diferente, más acorde con la profundidad de mis vivencias antiguas.
Salir del ataúd en el que estuve recluida tantos años no es tarea fácil pero, lejos de sentir miedo o desazón, lo que siento es un enorme deseo de inaugurar mi nueva libertad, de ejercerla, de liberarme de ataduras pasadas, de mirar de frente, de vivir nuevas sensaciones... La necesidad de respirar fuerte y libre es intensa. La necesidad de sentir la fuerza de la propia pasión y energía, de los propios deseos encapsulados por años y años de prisión es enorme.
Experimentar el propio yo como fuerte y capaz, a pesar de las pérdidas irreparables, es un alivio intensísimo. Es una luz dentro de la oscuridad que rodeó mi vida entera. Es como salir a la luz cegadora desde las tinieblas de una cueva. No es posible describir lo que se siente.
Como siempre, desde el profundo dolor, desesperación y desgarro, aparece una nueva imagen, liberadora siempre, que te guía en el camino "correcto". Descarrilar en la vida es lo que hace falta para poder abrirse a una nueva realidad, más amplia, menos trillada...
Recordarme a mí misma que no todo el mundo tiene la oportunidad de abrirse a una nueva vida. Recordarme a mí misma que, los enredos lo son precisamente porque son difíciles de desentrañar, de desenmascarar… y que, no siempre se dan las condiciones idóneas ni se encuentra uno en la vida personas que te ayuden a desenredarlos. Si eso le ocurre a uno, está de suerte, es muy afortunado y eso, a pesar del dolor tan profundo que se experimenta. Pero sin dolor no hay cambio auténtico. Adormecernos con pastillas, alcohol, el juego, una persona u otra cosa, es el único recurso que le queda a alguien que no puede salir de su propio enredo. Mientras está entretenido no siente o siente menos… como vía de escape tiene sus lagunas pero es que, a veces, no hay nada que hacer sino dejar a cada cual con lo que le toca en la vida. Esto es algo que también quiero recordarme a mí misma para no tratar de cambiar aquello que no está en mis manos y poderme alejar tranquila y en paz aunque, probablemente, apenada.